Markdown y pandoc

8.Enero.2010 (Viernes)

Documentos
Markdown es un lenguaje de marcado ligero, lo cual quiere decir que es algo así como un texto normal en el cual se incluyen algunas marcas para indicar alteraciones a ese texto como negrillas, cursivas, enlaces, listas, etc., de manera que estas marcas no emborronen el texto original y este siga siendo fácilmente legible a pesar de incluir dichas marcas. De esta manera, en cualquier editor normal se pueden escribir textos incluyendo dichas marcas para luego, con el programa o utilidad correspondiente (como, por ejemplo, Pandoc, Maruku) o Showdown) traducir esos textos a otro formato final menos legible pero más bonito como el (X)HTML. La sintaxis es, además, muy fácil de recordar.

Hace ya tiempo que conocía este lenguaje pero hasta hace poco no me había parado a verlo en detalle y, la verdad, es que estoy encantado. Por el momento lo estoy utilizando para escribir los artículos en el blog pero estoy pensando ampliar su uso a otro tipo de documentación más compleja, lo cual gracias a programas como Pandoc parece relativamente sencillo.

El lenguaje original fue creado por John Gruber pero hace ya tiempo que no se actualiza (desde el 2004) a pesar de que tiene algunas faltas (no hay gestión de tablas, por ejemplo) y fallos. Esto ha causado que hayan aparecido nuevas versiones mejoradas creadas por distintos autores. El hecho de que sean proyectos separados, desligados del original del señor Gruber provoca que se esté perdiendo la homogeneidad entre las distintas versiones. Es una pena que el autor original no esté precisamente contribuyendo a que el proyecto original avance evitando así estos problemas.

Algunas de estas versiones extendidas de Markdown son, por ejemplo, Markdown extra, Multimarkdown o Pandoc las cuales incluyen, entre otras cosas, la posibilidad de incluir tablas o notas al pie y mejoras en la gestión de algunos formatos.

Existen varios programas y utilidades en distintos lenguajes de programación que permiten traducir el lenguaje Markdown tanto a (X)HTML como a otros formatos como LaTex o RTF. También algunos programas, webs y Wikis soportan textos en este formato, ya sea de manera nativa o mediante extensiones. En xbeta teneis más información sobre este lenguaje además de una buena recopilación de enlaces a la que merece echarle un vistazo.

De todos ellos, el que mejor pinta tiene es Pandoc, hablan muy bien de él por ahí y, por lo que he podido probar, satisface mis necesidades actuales. Aún estoy haciendo pruebas para ver como se comporta con cosillas más complicadas. De todos modos, para traducir mis artículos del blog, es más que suficiente utilizar el más sencillito y visual Showdown.

¡Ah!, si eres usuario de Windows, la versión 1.4 de Pandoc tiene un problema con los directorios de instalación ya que siempre va a buscar los ficheros de plantillas en un directorio llamado pandoc-1.4 aún cuando se haya instalado en otro distinto. Esto se puede arreglar pasándole la ruta completa de las plantillas por parámetro al programa o instalándolo en un directorio con ese nombre. Supongo que en la próxima versión lo arreglarán.

Imagen: in house. CC de Guillaume Brialon


Odio regalar por navidad

7.Enero.2010 (Jueves)

Lo sé, lo sé. Así, en crudo, suena un poco mal e, incluso, políticamente incorrecto pero es la puñetera realidad: no me gusta nada. Aún así, debo decir en mi favor que no es el hecho de gastarme la pastuqui lo que me produce ardor de estómago, noches de insomnio y episodios de mala leche según se va acercando el día de reyes, no; lo que me fastidia de verdad es no saber qué demonios regalar.

Con los niños normalmente no tengo ningún problema, los niños tienen muy claro lo que quieren y, normalmente, te lo cuentan sin ningún pudor (gran invento este de escribir una carta a los reyes bajo supervisión de un adulto). En esos casos, no suelo tener problemas en regalar. Es cuestión de ponerse de acuerdo en quién le regala qué a quién (en estos casos suele haber varios objetivos a cubrir) y venga… a perder una tarde o mañana en un centro comercial atestado de personas histéricas con cara de mal café para encontrar el regalo escogido. Eso sí, también hay que tener un poco de suerte para que el regalo que tienes que comprar no sea uno de esos que se han agotado en todos los sitios, que esa es otra.

Los problemas los suelo tener con los regalos para la gente adulta. Gente que, excepto salvedades, tiene ya todo lo que quiere y/o necesita (excepto coches, casas y otras cosas que se escapan del presupuesto del típico mortal como yo). En estos casos ¿qué demonios regalas?. Además, como no quieres quedar como un cutre que no se ha pensado los regalos (¿quién?, yo, ¡venga ya!), no te vas a poner comprar bufandas, corbatas, zapatillas y similares; no, este año sí que sí, este año vas a regalar algo útil de verdad que no va a acabar en el fondo de un armario, el cubo de la basura o subastado por eBay. Así es donde empieza la pesadilla. Y, lo que es peor, al final acabas regalando las puñeteras zapatillas.

Total, que según nos vamos acercando a las fechas fatídicas, me voy poniendo de muy pero que muy mala leche. Y la verdad es que es una pena porque a mi no es que me disgusten las navidades en si. Eso de comer en familia (aunque sea la política) no está tan mal; ver a los tíos, primos y adjuntos que ves de pascuas en ramos tiene su aquel y es algo con lo que disfruto. El problema es eso; los puñeteros regalos.

Aquí en España hay como dos vertientes: los que regalan en navidad y los que regalan en reyes. Bueno, también hay los que regalan en las dos fechas pero eso ya es de masoquistas. Nosotros somos de los segundos, de los de reyes. En parte está bien porque tienes más tiempo para pensar los regalos (o para sonsacar más información a los interesados) pero, por otra parte, me paso todas estas fiestas amargado.

Este año, al igual que los demás, reservé un par de días antes del día D para arrastrarme moribundo por los centro comerciales a la búsqueda del santo grial y, dentro de lo que cabe no me fue mal, el día 4 por la tarde tenía ya todo comprado. Eso sí, algunos regalos fueron los típicos de compromiso (ya se sabe: bufandas, zapatillas, etc) pero, ¡qué les den!, prefiero tener al menos un día de relax en estas vacaciones en el que pueda disfrutar de la vida.

Pero bueno, ya está, ya pasó el tormento. Ahora a esperar al próximo que será antes de enero del año que viene porque, como bien habréis supuesto, también odio regalar en los cumpleaños porque, en esencia, es lo mismo pero con otro nombre.

Por cierto, este año los reyes me han traido cuatro bufandas.


El duro extra de todos los años

7.Enero.2010 (Jueves)

Ya está aquí el durito extra del café de todos lo años.

Una de las costumbres que vuelven todos (o casi todos) los años es la subidita de precios del café. Y quien dice café, dice colacola, cervecita, croissant y similares. Se supone que es para reflejar la subida del IPC, pero lo de menos es cuánto suba el IPC; la subida es siempre de unos centimillos… cinco para ser exactos.

Es que claro, no vas a poner el café a 1,07€ o 1,23€; esos precios son muy feo y quedan fatal; nadie quiere andar con céntimos en el bolsillo (de hecho, cada vez que me devuelven en la tienda alguna moneda de uno o dos céntimos, parece que me escuecen en el bolsillo hasta que me puedo deshacer de ellos; pero eso forma parte de otra historia). Lo natural, decía, es subir de cinco en cinco. A la gente le resulta más cómodo andar pagando con monedas de 5 céntimos que con esa maldita calderilla de uno o dos céntimos.

Antes del euro, la subida era de un durito (un duro equivalía a 5 pesetas… lo digo por si algún jovenzuelo se pasa por aquí, cosa que dudo. No lo de que pase un jovenzuelo, si no que pasé alguien —de cualquier edad— por aquí), ahora las subidas son de 5 céntimos, lo cual, así, sin pensarlo mucho, no parece mucha diferencia pero viene siendo un 60% más, lo cual no es moco de pavo.

Pero bueno, es lo que hay y es casi ya como el turrón, los regalos o los villancicos en el hilo musical de El Corte Inglés. Toca cada año y hay que jod… jorobarse.


Ben There, Dan That

4.Enero.2010 (Lunes)

Imagen del juegoHace unas semanas estuve desconectado de internet. No por decisión propia sino porque estaba en un sitio en el que no tenía posibilidad de conexión. Eso sí, el portátil lo llevaba encima así que, para pasar los ratos muertos, me puse a jugar al juego Ben There, Dan That.

El juego es freeware, o sea, gratis —aunque los autores aceptan donaciones— y pertenece al género de aventura gráfica del estilo de otros juegos míticos como el Monkey Island o Day of the Tentacle salvando las distancias, claro.

El juego es entretenido, sobre todo los diálogos —como, por otra parte, suele ser habitual en este tipo de juegos— que hacen constantes referencias más o menos sutiles a otros iconos para los treinta o cuarentañeros como Regreso al Futuro, Indiana Jones, Magnum PI o los mismos Monkey Island y DotT. Eso sí, está en inglés… y en inglés británico para más señas.

Yo le terminé más o menos rápido. Hay un par de situaciones más o menos complicadas pero la mayor parte del juego es fácil de seguir de una manera bastante lineal así que, si esperas un gran desafío mental, búscate otro juego; si esperas pasar un tarde entretenida, este juego es una buena opción.

En la página de los autores hay algunos otros juegos (de pago, pero baratitos) que prometen seguir la saga. Si vuelvo a estar lo suficientemente aburrido alguna vez, me plantearé ponerme con alguno de ellos.

PD: Por cierto que, a falta de uno mejor, he subido la foto a ImageShack.us pero, esta vez, me quedaré con una copia el local.


Picamatic está caído

23.Diciembre.2009 (Miércoles)

Desde hace ya unos días el servidor de Picamatic, donde yo tenía alojadas una parte de las imágenes que muestro en este blog, está caído. Esto ya pasó alguna que otra vez pero nunca durante tanto tiempo.

Esta vez he tardado bastante en descubrir el problema porque he estado un tiempo sin internet y llevaba bastantes días sin visitar el blog.

Esto es lo que pasa cuando tienes tus datos alojados en servidores de terceros que no están obligados a darte un servicio de calidad. Parece una gran idea: ellos alojan tus fotos y de ese modo tú te ahorras tráfico y posibles problemas en caso de sufrir un efecto Barrapunto o similar. El problema es que, cuando algo va mal, como ahora no tienes más recursos que callar y esperar a que solucionen el problema rápido.

Yo, por mi parte, lo que haré en cuanto se ponga en marcha de nuevo, será hacer una copia de seguridad de las fotos que estaban allí alojadas porque —fallo mío, lo reconozco— no tengo ni una copia de seguridad de esas imágenes. En fin, por lo menos me sirve de lección… otra más.